sábado, 2 de enero de 2010

Demasiado Pan y Circo Vallecaucano

Desde los tiempos de la antigua Roma se ha acuñado la frase “ofrecer pan y circo”, la cual significa otorgar soluciones a corto plazo con las características de no solucionar a fondo los problemas, empeorar la situación en el largo plazo y ser aceptadas por la mayoría de la población que no piensa en las consecuencias. Desafortunadamente este es el panorama que está prevaleciendo en los gobernantes vallecaucanos, le han apostado fundamentalmente a darse vitrina al precio que sea siendo su mayor exponente el gobernador Juan Carlos Abadía, cuando se trata de utilizar los deportistas para darse un baño de popularidad no pierde oportunidad, actuar como salvador de los equipos de futbol, involucrarse con las corridas de toros o presentarse a cuanta fiesta o parranda que se hace en algún municipio del Valle del Cauca es el número uno, todo por está bien en las tendenciosas encuestas de la firma Gallup, la lista es larga para lo cual no considero que se amerite gastar más líneas.

Aunque el Alcalde de Cali, Jorge Ivan Ospina no tiene las mismas características del señor Gobernador, se ha quedado en el discurso de la salsa, los bailarines, la feria de Cali, las megaobras, algo de ciudadelas educativas, claro que comparado con el Gobernador se mejora mas sin embargo se queda en un planteamiento que no permitirá ser de Cali una ciudad realmente competitiva basada en una calificación de las competencias de sus habitantes que les permitan generar riqueza y no simplemente engrosar la ya larga lista de desempleados. Lamentablemente para la región el único mandatario que tenía clara la idea era el recientemente destituido alcalde de Yumbo, Ferney Lozano.

No se trata tampoco que nos convirtamos en unos aguafiestas para lograr un desarrollo tecnológico de punta, para muestra un botón, los brasileros tienen su Carnaval de Rio pero le han apostado a ser una potencia mundial y más que eso, a dominar el mundo y no ser dominados como ha sido nuestro pensamiento desde los tiempos de la colonia. Esa concepción de que una élite sea la que disfrute de los beneficios del comercio o la riqueza en una región así el resto se pudra en la miseria, es el legado del legendario feudalismo que en tierras vallecaucanas aun prevalece y que muchos parecen disfrutar, alguien dijo en su momento que el problema de la esclavitud es que al esclavo le quede gustando, en otras palabras existe demasiado conformismo en la región y muchos le apuestan a no complicarse la vida, hacer la justa y no la que trascienda para el beneficio de la comunidad.

En una región que muestra un analfabetismo político tan alto, difícilmente se logra percibir este tipo de actuaciones pero es deber de quienes hemos tenido la oportunidad de conocer las tendencias que se están marcando en el mundo para el logro de un desarrollo armónico, sostenido y equitativo, darlas a conocer y concientizar a la gente para que le exija a los gobernantes acciones efectivas y no acciones que manejen meros efectos publicitarios, se trata es de plantear el concepto de las economías basadas en el conocimiento, estas tienen como sus motores principales el cambio tecnológico y la innovación las cuales junto al capital humano permiten desarrollar empresas altamente competitivas a nivel mundial.

Hace cerca de dos años tuve oportunidad de visitar Medellín con el objeto de conocer algunas entidades que hacen parte del sistema regional de innovación de dicha región y me pude dar cuenta del avance que la comunidad antioqueña tenia sobre la importancia de apostarle a ser competitivos basados en procesos de innovación, tanto el empresariado, el sector público y la academia han desarrollado una alianza que les ha permitido generar sinergia y desarrollar cosas que individualmente no habrían podido hacerlo , en ese entonces regresé triste porque la ventaja que le han cogido al Valle del Cauca era grande, es cierto que los antioqueños tienen problemas grandes de seguridad y que pueden exagerar en algunos casos pero la realidad es contundente. Pero el asombro es mayor después de una reciente visita que hice de nuevo a esa ciudad, la consolidación del sistema de innovación es mucho mayor, a tal punto que a uno de los compañeros que me acompañó en la visita le manifesté que había salido doblemente triste con respecto a la primera. Uno de los aspectos que más me llamó la atención se relaciona con la apuesta que los empresarios a proyectos donde no necesariamente ellos deban ganar, los que les interesa realmente es que la comunidad gané así finalmente no tengan un saldo a favor, esto es un grado de evolución en la confianza y compromiso que se tiene en una región.

Pero no son solo los paisas quienes se han concientizado en apostarle a la competitividad basada en la innovación, la región de Bogotá-Cundinamarca lo ha tomado muy en serio, hay que tener en cuenta que solo Bogotá destina el 1% de su presupuesto de inversión a proyectos de innovación, en reciente visita pude conocer un proceso exitoso de asociatividad en el sector del software, parece sencillo pero lograr llegar a este punto antes que los pretendidos clusters es un paso bastante grande cuando se trata de apostarle a la innovación, sobre todo si se ha hecho por iniciativa de los empresarios, por supuesto recibiendo apoyos de la academia y el gobierno.

Es bien preocupante que se tenga conciencia y se le apueste a proyectos relacionados con la innovación no solo en las dos regiones mencionadas, sino en de departamentos como el Huila, Tolima, El Eje Cafetero, Cauca, Santander y hasta los departamentos de la Costa Norte, los cuales presentan estructuras con un mayor nivel de organización con respecto al Valle del Cauca. De seguir así esta constante el Valle del Cauca va a ser referido como uno de los de sitios de mayor desarrollo que tuvo Colombia, algo similar a las empresas que en algún momento fueron lideres y luego de un tiempo por no adaptarse a los cambios o desaparecen o simplemente sobreviven haciéndole cabildeo al gobierno para que los precios de sus productos se los paguen con subsidios, tal como sucede con el azúcar y el alcohol carburante, vaya manera de competir.

Quiero ser claro que no se trata de menospreciar el talento vallecaucano, este puede ser igual o superior al de otras latitudes, de hecho se han tenido ejemplos de casos individuales a mostrar no solo a nivel nacional sino internacional, y considero que quienes lo orientan, salvo algunas excepciones, no tienen la visión para potenciarlos como debe ser especialmente porque el mundo cambió y muchos de ellos no han sabido adaptarse a estos cambios o no se ha dado cuenta de ello, de aquí la importancia de escoger buenos dirigentes, no solo en el sector estatal tanto en entidades locales, regionales y nacionales sino en el sector privado y académico.

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